04 Nov

Aumentar la realidad

La realidad aumentada es una tecnología nueva. La primera vez que se usó el término en un entorno científico fue en 1901. Frank L. Baum incluyó su idea de unas gafas que superponían datos de las personas que se veían a través. Se llamaron ‘character maker’. Sesenta años más tarde, el inventor de la realidad virtual, Morton Helling, volvió a usar el término cuando se refirió en Sensorama a esta tecnología. La Espada de Damocles del 68, ideada por el profesor de Harvard Ivan Sutherland fue el enésimo intento…

Sin embargo, hasta que llegó 1992 no se habló apropiadamente del término. Tom Caudell utilizó esas dos palabras para referirse al mecanismo por el que los operarios electrónicos de las fábricas de aeronáutica recibían más información, proyectando un esquema del montaje.

Con ese escenario, llegamos a nuestros días. La realidad aumentada sigue siendo una desconocida. Según la definición correcta: introducir elementos virtuales en el mundo real mediante un dispositivo de visualización. Atendiendo a esa definición, los usos son miles.

Ahí viene, sin embargo, el primero de los problemas. Cada uno de nosotros llevamos un dispositivo de visualización en el bolsillo. Los smartphones, unos mejores y otros peores. No hay un standard, y eso hace muy difícil que se puedan realizar campañas como las que nuestra imaginación idea.

Los elementos virtuales que hay que introducir en el mundo real pueden ser modelados 3D, pero también información, vídeos, fotos, premios, preguntas, concursos… Es amplio, pero la realidad es que la realidad aumentada lo permite todo. Los que no lo permiten son algunos dispositivos.

Aumentar la realidadAsí, pensemos en las mejores posibilidades de la tecnología con las limitaciones expresadas. ¿Es la educación el destino de esta tecnología? Desde luego, es uno de los entornos donde más creativos y eficaces pueden ser los creativos. ¿Por qué aprender a ver el sistema solar en una foto falsa en un libro, cuando con el móvil o una Tablet el alumno puede elegir la perspectiva en 3D? Además, imagina que se pueden compartir experiencias, proyectos y trabajos hechos con esa tecnología en un entorno seguro. No sólo es posible, es recomendable.

¿Es el marketing y la comunicación? Desde luego, este sector es el que más se puede favorecer, por el retorno de resultados. Una campaña de mkt donde el usuario pueda encontrar premios, regalos, participación es más que posible. ¿Cuál es el fallo? El primero es que el cliente no suele confiar en esta tecnología y, cuando lo hacen, quieren los datos. Y el usuario final cada día es más reticente a ofrecerlos por un premio.

¿Salud? Desde luego, es una magnífica manera, por ejemplo, de enseñar al propio paciente qué se hará en una operación, apuntando a su propia pierna.

¿Qué hay del turismo? Es, desde luego, perfecto. Todos usamos Google maps, pues ahora imagina enfocar una calle y que, con RA, los propios locales te ofrecieran el menú, algún descuento o, llegado el caso, la segunda consumición a mitad de precio. Todo en un vistazo. Las posibilidades son infinitas.

Aumentar la realidad

Sin embargo, es en la formación y la industria donde más y mejor partido se puede sacar de la realidad aumentada. Ahí no hay riesgos, se puede trabajar sin problema para optimizar los recursos y que los profesionales puedan ejercer su trabajo. ¿Maquinaria pesada y de riesgo? Sin problema, la formación se puede hacer en RA sin poner en riesgo a la persona trabajadora.

¿Es, entonces, la realidad aumentada una de las tecnologías más útiles del mercado? Sin duda. Sus aplicaciones son infinitas porque, en su misma definición está su potencial: aumentar la realidad.

Imaginen. Y ahora llévenlo a cabo.

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